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Hacia un modelo industrial de “residuo cero” en zumos cítricos

Inició su actividad industrial en 2009, pero mucho antes, ya desde su misma constitución en 2005, fue concebida con la misión de dar circularidad al sector económico de la citricultura. Y es que, la estacionalidad propia de las campañas agrícolas hacen que la citricultura genere todos los años en su punto álgido un volumen considerable de excedentes y también de descartes conformados principalmente por la fruta que presenta defectos menores de tipo visual (calibres excesivamente grandes o pequeños, heridas en la piel, etc.) que, antes de la existencia de una sólida industria de transformación, principalmente de zumos, terminaban con frecuencia permeando a mercados de fruta de mesa de segunda calidad, dando lugar a un empeoramiento de la oferta por exceso de fruta disponible.

Otra parte nada desdeñable de los descartes y excedentes no terminaba siquiera en los mercados de fruta en fresco y su carácter perecedero obligaba a que su destino final fuera el gestor de residuos orgánicos.

Por ello nació esta empresa de transformación de fruta, con la finalidad de ejercer de agente regulador equilibrante de oferta y demanda de cítricos evitando los tan habituales desmoronamientos de precio de la fruta a los que la citricultura nos tenía tan habituados décadas atrás, especialmente en los meses de invierno que concentran la mayor parte de la cosecha y, todo ello, a través de una salida de primer nivel como es la fabricación de zumos y otros coproductos de forma sostenible, siendo un claro ejemplo de economía circular que nace en el sector primario.

Aprovechamiento total de la biomasa de los zumos

Por esta misma misión fundacional, Zuvamesa fue diseñada desde un inicio para que de sus procesos industriales de transformación de naranjas y mandarinas en zumos NFC (Not From Concentrate) o también denominados 100% exprimidos, se aprovechara toda la biomasa resultante de los frutos a través de la recuperación de diversos coproductos y subproductos.

Así pues, tras el exprimido de los frutos en las exprimidoras in-line, a la vez que se extrae el zumo, por un lado, se produce de forma simultánea la compresión o raspado de la corteza liberándose así el denominado aceite esencial de las glándulas oleíferas del flavedo o parte más periférica de la corteza que, mediante combinación de técnicas de lavado con agua y centrifugación, es aislado hasta obtener un aceite esencial de cítricos puro que será comercializado como agente aromatizante natural, con numerosas aplicaciones tanto en el campo de la alimentación, como en el de la industria química y cosmética.

Casi simultáneamente en el tiempo a la recuperación de los aceites esenciales, el siguiente proceso de valorización de coproductos implementado desde el diseño original de esta planta, fue el de recuperación de celdillas o pulpa flotante. Las celdillas, están constituidas por el material membranoso principalmente formado por los sáculos que contenían el zumo en el fruto y que se separan en los finisher tras el exprimido. En un pasado no lejano, la industria de zumos destinaba mayormente este subproducto para la alimentación animal, junto con la corteza o pieles, sin apenas posibilidad de obtener un rendimiento económico por esta corriente de biomasa.

En el proceso diseñado por Zuvamesa, se equipó la planta de diversas tecnologías adecuadas para conseguir una pulpa limpia y libre de partículas no deseables como son fragmentos de cortezas, semillas o incluso potenciales cuerpos extraños. Finalmente, las celdillas son pasteurizadas y envasadas en bidones asépticos, para ser comercializadas como ingrediente rico en fibra en la industria alimentaria, principalmente en el sector de zumos y bebidas refrescantes.

Sin embargo, de todas las corrientes de biomasa que se generan en una industria de zumos cítricos sin duda la de mayor volumen es la de la corteza que resulta tras el exprimido. Por ello, desde la fase de diseño, Zuvamesa previó la inversión en un proceso de deshidratación de corteza destinada a la alimentación animal. En esta planta de tratamiento de cortezas, tras la combinación de técnicas de triturado, prensado, concentrado y secado se genera una corteza cítrica amelazada de elevado valor energético, que es de interés, no tan solo por su alto contenido en fibra, sino además por su contenido en azúcares, que confieren al producto una alta palatabilidad, haciéndolo muy atractivo para incluirlo en fórmulas de piensos destinados a rumiantes. La corteza deshidratada que sale del secador es finalmente granulada en forma de pellets para facilitar su transporte y manipulación en la granja.

Los vertidos y corrientes líquidas también son valorizables

La Comisión Europea planteó en 2015 la estrategia de economía circular para el territorio comunitario y, a su vez, España como estado miembro elaboró en 2018 un documento que plasma la Estrategia Española de Economía Circular, que fija un marco para desplegar medidas necesarias en nuestro tejido empresarial y social para favorecer un modelo económico plenamente sostenible y competitivo.

En este sentido, Zuvamesa no ha permanecido ajena a las agendas españolas y europea en cuanto al cambio de modelo productivo de la linealidad hacia la circularidad y en 2016 realizó una inversión para convertir su estación depuradora de aguas residuales aeróbica, en una planta anaeróbica con producción de biogás. Con el arranque de esta planta EDARi, tras las dos primeras campañas citrícolas funcionando, ha rebasado la producción de biogás de 5.000.000 Kwh/año suponiendo una disminución del consumo de gas natural de esta industria de alrededor el 25%.

Finalmente, como colofón a su proyecto de implantación de un sistema de residuo cero, Zuvamesa realizó una nueva inversión en el año 2017 con el fin de implantar un equipo de destilación para poder recuperar el aceite esencial que arrastran algunas de las corrientes de vertido generadas en los procesos industriales de extracción y obtener, mediante el proceso de separación por arrastre de vapor, la fracción terpénica, principalmente de d-Limoneno contenida en el residual de aceites esenciales que contienen estas corrientes internas de vertido. Como resultado, se obtiene un d-Limoneno de grado industrial que es un disolvente orgánico natural con numerosas aplicaciones en la industria química.

Con estos procesos, por tanto, Zuvamesa amplía el alcance de su modelo industrial de “Cero residuos” sólidos procedentes de la biomasa de fruta, al aprovechamiento y valorización de sus corrientes líquidas de vertido.

Nuria Martínez Navarrete, Catedrática de Universidad. Departamento de Tecnología de Alimentos, Universidad Politécnica de Valencia.
Roger Marqués Cardete, Ingeniero Agrónomo, director de Calidad e I+D+i de Zuvamesa

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Fecha Publicación: 02/06/2019

Fuente: Techpress